Estimar cuán catastrófico será el cambio climático para la economía global históricamente ha demostrado ser un desafío. Pero en el verano boreal de 2022, es cada vez más evidente lo rápido que pueden acumularse los costos. Las condiciones extremas de calor y sequía están azotando a Estados Unidos, Europa y China, lo que agrava los problemas para los trabajadores y las empresas en un momento en que el crecimiento económico ya se está desacelerando drásticamente y se suma a la presión alcista sobre los precios.



































