El templo en cuestión, erigido en 1691, es reconocido por ser custodio de los cuadros de los Ángeles Arcabuceros, pinturas realizadas en el siglo XVII por indígenas de la Escuela Cuzqueña y que, junto a otras singularidades del lugar, lo posicionan como un destacado atractivo turístico de la región. “Es uno de los hitos más importantes culturales y religiosos que tenemos en la provincia”, valoró el gobernador Gerardo Morales, al encabezar la presentación del trabajo realizado en el lugar y detallar que importó una inversión de 24 millones de pesos.