No se trata, sencillamente, de ser contemplativos y hacer lugar al saber del otro como un gesto fraterno o un ideal humanista, es aún más complejo. Al respecto, Lacan entendía que no hay progreso, que siempre se da vueltas en círculo en el campo del saber. Lejos de una posición pesimista, habita allí una concepción epistemológica particular, a saber, la verdad como imposible. Cuando se adopta una perspectiva, aunque sea siempre una aproximación parcial, permite asimismo atrapar una dimensión del asunto en cuestión. Pero, es lo que interesa destacar aquí, al mismo tiempo se pierde otra cosa, de allí el efecto de circularidad que se proyecta hacia el infinito. Hasta nuevo aviso, toda elección supone necesariamente la asunción de una pérdida correlativa. Así, cada perspectiva es potencia y límite, ni más ni menos, por mucho que nos simpatice aquella que llevamos en los bolsillos.