Esta vez escribo sin tomar como punto de partida la consulta de un lector. Es una ocasión especial. Se festeja el Día del Padre y en la última semana falleció mi suegro. Esta es la primera vez que mi esposa y sus hermanos lo van a conmemorar sin su papá. Mientras escribo, me anticipo y pienso que será un día muy extraño y un día para extrañar. Seguramente son muchas las personas que en estos días perdieron a su padre. Sigmund Freud decía que el deseo de protección paterna es uno de los más arcaicos en el ser humano. Cada vez que se muere un padre, nos sentimos un poco más solos. Nos pasó con el papa Francisco. Qué tristes estuvimos por su partida.

































