El envejecimiento poblacional no es una crisis que se deba gestionar únicamente en la antesala de la vejez, sino un desafío estructural que redefine todas las etapas de la vida. Ante la disyuntiva de si somos una sociedad que envejece acumulando dependencia o una sociedad que sencillamente vive más años con salud, la realidad demuestra que ambos escenarios coexisten y exigen respuestas paralelas.

































