“Cuidado del personal y del material”. En ese orden nos enseñó el Liceo las prioridades ante toda actividad o exigencia. Nunca fue negociable: ante un inminente peligro o afección para el Cadete o su entorno, todo se detiene. Si en el andar de la cotidianeidad algo fallaba, la contención llegaba desde el área pertinente, o desde todas juntas. Militares, docentes, profesionales psicopedagógicos, egresados, familias y hasta los propios Cadetes sirven de apoyo ante la adversidad que cualquier integrante de la comunidad educativa pueda sufrir. Así fue, es y será siempre porque es la esencia de un Liceo Militar.




































