En una hermosísima canción, con una melodía como un rulo que se repite y se repite, pequeña fuga casi tropical, Chico Buarque dice: ”Oh, que será, que será…” y comienza una serie de versos como acertijos con la definición (imposible) del amor que, como sentimiento tiene esa prioridad: nadie lo puede definir o, siguiendo a Chico Buarque, no tiene principio ni tiene final.
































