La Conmebol le puso fecha y hora a la reanudación de la Libertadores. La Afa pidió una semana de atraso para los argentinos y lo único que logró fue que en lugar del martes (primer día de disputa de los partidos coperos) los pongan el jueves (último día de la semana para las copas). El 17 de setiembre, Boca, River, Racing, Defensa y Justicia y Tigre volverán a jugar por la Libertadores. Los de la Sudamericana (entre ellos Unión), esperarán hasta fines de octubre porque de la Libertadores tienen que “bajar” varios para completar el cuadro de la segunda fase del otro torneo. Es cosa juzgada. El fútbol vuelve en el continente. Y nosotros en veremos.
Desde Buenos Aires, se dijo que hasta que todo el país no esté en fase 4, nadie vuelve a entrenar. Las banderas de la rebelión las tomaron los mendocinos y los cordobeses. ¿Por qué no podemos ordenar que nuestros jugadores se entrenen si en nuestras ciudades se puede? Sobre todo Fassi. Pero no hubo caso. “Nadie va a sacar ventajas”, dijeron desde capital, donde se “cocinan” las decisiones.
Pero la Conmebol metió la presión que estaba faltando. Y como no podía ser de otra manera, hubo que “revisar” la medida. No exento de presiones, Afa salió ahora a pedirle al ministro de Salud que autorice a los clubes que disputan la Libertadores para que vuelvan a entrenar. Ni “fase 4” en todo el país ni nada que se le parezca. La salud pasa “a segundo plano”. Y Fassi debe estar que “vuela”. Con razón.