No miré mas nada. Un título en el zócalo cuando al volver de comer prendí la tele. Detrás de esa noticia seguro estaría la hora y la forma, pero lo cierto es el zócalo. A veces los zócalos son complejos o intencionados, bien o mal intencionados. En otras ocasiones tienen defectos. Los pibes que escriben los zócalos suelen ser semi distraídos con el idioma o las palabras simples y en muchas ocasiones sospecho que no conocen como se escribe zanahoria. Tantas veces tuve ganas de insultarlos por ser brutos o desatentos y sin embargo deseaba que se equivocasen, pero cuando tienen que hacer daños los zócalos de televisión son balas perforantes que ninguna coraza detiene.


































