La conquista española no pudo verificarse plenamente en Santa Fe. Desde los primeros tiempos del contacto entre originarios y europeos en la región rioplatense las cosas salieron mal para los invasores, que fueron literalmente expulsados del área con grandes pérdidas. Recuérdense el destino sufrido por Solís, la destrucción del fuerte de Gaboto en la boca del Carcarañá, y los apremios que debilitaron a la gran expedición de Pedro de Mendoza en su asiento de Buenos Aires, al punto que tuvieron que hacerse fuertes en la cuenca superior. Todavía siguieron perdiendo capitanes en el intento ambicioso de llegar a la sierra de la Plata, como fue el caso de Ayolas que no pudo sostener su fuerte de La Candelaria.



































