Una vez formalizada la inauguración del Congreso los diputados, entre diciembre y la primera quincena de abril, en sesiones públicas y secretas, se abocaron a: redactar un reglamento que regiría los debates, analizar la situación que conmocionaba a la provincia de Buenos Aires en donde se había instalado una guerra entre la ciudad y la campaña por discrepancias ideológicas, a revisar leyes remitidas por el Director Nacional y, mientras tanto, la Comisión de negocios constitucionales redactaba el proyecto de constitución.


































