La convivencia humana es un delicado equilibrio sostenido por valores compartidos, emociones personales y el entorno social en el que habitamos. En un mundo cada vez más interconectado, donde las interacciones trascienden lo físico, la construcción de una ciudadanía respetuosa enfrenta desafíos sin precedentes. La violencia, en cualquiera de sus formas, emerge como un síntoma de desigualdades estructurales, emocionales y culturales, amplificadas por la hiperconexión digital. Reflexionar sobre cómo educar para la empatía, fortalecer los vínculos sociales y garantizar oportunidades equitativas es esencial para construir una sociedad más justa y resiliente.


































