Frente a una ola de deudores ahogados por tasas usurarias y billeteras virtuales a un solo clic, la respuesta oficial suele apelar al libre acuerdo de voluntades. Sin embargo, el marco constitucional y la Ley de Defensa del Consumidor, dispone la tutela para los usuarios, de las prácticas abusivas en que incurren las entidades financieras, donde el Estado no puede, ni debe ser un simple espectador.




































