Hace tiempo que en nuestra sociedad el divorcio, o la separación, han dejado de ser casos aislados para convertirse en una solución automática a los conflictos de pareja.
El fin de una pareja transforma toda la dinámica de la familia. Claves y reflexiones para contener a los hijos y entender el rol fundamental de los abuelos.

Hace tiempo que en nuestra sociedad el divorcio, o la separación, han dejado de ser casos aislados para convertirse en una solución automática a los conflictos de pareja.
Si bien es cierto que hay situaciones donde causas de gran peso hacen indispensable la separación en pos de un bien mayor, como es la integridad física, psíquica y espiritual de las personas, lo que vemos hoy es que ante las primeras discusiones, dificultades o las parejas optan por la separación.
La separación no soluciona los conflictos y desencuentros porque estos son propios de los vínculos entre los seres humanos. Todos somos diferentes, pensamos, sentimos, actuamos, creemos diferentes y no por esto nos vamos separando de todo el mundo ante las discusiones, entonces ¿por qué cuando se trata de la persona que elegimos para proyectar la vida no tenemos la misma tolerancia?
Pensar que la vida en pareja es como el final de los cuentos "Vivieron felices y comieron perdices" es una mentira, los conflictos surgen, las diferencias aparecen y lo más sano, es poder resolverlos con madurez y diálogo. Ahora bien, la separación duele siempre porque un proyecto se termina.
Pero... ¿qué ocurre cuando hay hijos que atender y educar? Es claro que la pareja de varón y mujer se termina, pero no así la pareja mamá-papá. Podemos dejar de ser pareja, pero nunca dejaremos de ser padres.
Y en este sentido lo que afecta a los hijos no es tanto que los padres vivan juntos o no, sino los conflictos no resueltos entre ellos; entonces si se separan y los conflictos continúan, los hijos van a sufrir más que si los padres se separan y logran buenos acuerdos parentales, poniendo objetivo lograr el bienestar de los hijos.
Para esto será necesario:
- Hablarles con claridad sobre la separación, sin mentiras pero dando información precisa de acuerdo a la edad de los hijos.
- Evitar decir que los padres ya no se aman porque pueden pensar que el amor hacia ellos también puede terminar.
- Evitar hablar mal uno de otro
- Mantener los vínculos con ambas familias
- Evitar mudanzas donde, además de adaptarse a la nueva situación familiar, deban adaptarse a nuevos lugares y personas.
- Estar atentos a los cambios de humor y estados de ánimo de los hijos, para poder acompañar en este proceso, y de ser necesario consultar con profesionales que puedan ayudar a adaptarse a los cambios.
A partir de un divorcio o separación, otros miembros de la familia pueden verse afectado. Por eso ahora es el turno de hablar sobre los abuelos y la llamada "familia extensa". ¿Qué lugar ocupan a partir de esta nueva configuración familiar? ¿Qué pueden sentir? ¿Qué les corresponde hacer frente a las necesidades de los hijos y nietos?
No hay dudas de que para los abuelos y hermanos de quienes se separan, esta situación implica también un duelo. Ver sufrir a un ser querido, duele; saber que el proyecto familiar de alguien se rompe, duele.
Por lo tanto es de esperar que toda la familia sufra el coletazo de la separación, no tan profundamente como son atravesados quienes se separan y sus hijos pero sí aparece el dolor, la angustia y las dudas sobre el futuro de estas personas amadas.
Así como el matrimonio implica una reestructuración familiar donde los padres tienen que acostumbrarse a que sus hijos tienen su propia casa, toman sus propias decisiones y su lugar debe correrse y aceptar los límites que la nueva pareja imponga, con la separación o el divorcio todos vuelven a preguntarse qué lugar van a ocupar ahora.
Para los abuelos la separación puede traer consecuencias emocionales serias, debido a la preocupación por los hijos y nietos, especialmente cuando la separación ocurre con mucho conflicto y peleas. Les preocupa la situación económica de los hijos, teniendo que ayudar también económicamente a solventar algunos gastos en algunos casos.
En ocasiones, cuando no hubo buena relación entre abuelos y yerno o nuera, la separación puede ser motivo de castigo hacia los abuelos, impidiendo el contacto con ellos. Pero también puede ocurrir que por la nueva dinámica familiar deban ocupar el lugar de uno de los progenitores o de actividades que antes no les correspondían.
En muchos casos ocurre que, por diversas razones, uno de los miembros de la pareja que se separa debe volver a la casa de sus padres. Momento que no es fácil ya que todos son adultos, con nuevas costumbres, horarios y organización personal, lo que puede traer ciertos conflictos a la hora de organizar nuevamente el hogar familiar de los padres.
Este padre que vuelve a la casa de los abuelos muchas veces lo hace con sus propios hijos, o los hijos pasarán tiempo en casa de los abuelos aunque vivan con el otro progenitor.
No se trata de que el hijo que vuelve a la casa paterna lo haga como hijo adolescente y la responsabilidad de sus hijos recaiga sobre los abuelos. Cada uno deberá ser consiente del rol que ocupa en la familia y en esto los abuelos son pilares para guiar a los hijos.
Frente a todas estas situaciones será necesario que los abuelos mantengan la serenidad, siendo lugar de acogida para hijos y nietos, apoyo emocional para todos, pero también con la suficiente claridad para poner límites cuando haga falta.
Es cierto que para algunos abuelos la separación puede acarrear consecuencias en su propia salud y no deja de ser un desafío. Pero no hay que olvidar que su lugar en la vida de hijos y nietos debe ser un remanso de paz y confianza, siendo el lugar seguro y estable donde todos quieran llegar.
Y para terminar, como siembre sugerimos, si hay muchas dificultades para organizarse o llevar adelante el duelo y la angustia es importante recurrir a profesionales que puedan aportar luz.
La autora es orientadora familiar.





Colón recuperó el fútbol en Santa Fe: venció 3 a 0 a Los Andes y cortó la racha negativa
Detuvieron a un hombre por robar en la casa de un futbolista de Unión
Un feroz granizo golpeó a Córdoba capital
Cómo quedó el medallero de los Suramericanos 2026 tras la actividad del sábado
Diez años de cárcel para el ladrón que asaltó y apuñaló a Hugo; el verdulero de barrio Guadalupe