No busques directamente el regalo. No abras cajones al azar, ni levantes mantas sin pensar. Porque lo que estás por recorrer no es una casa: es una historia. Cada rincón es un fragmento, cada objeto, un testigo de algo que fuimos construyendo juntos. Este no es un juego de encontrar cosas, sino de recordar señales. Aquí, el premio no está solo al final, sino en cada gesto escondido. Recorré con paciencia. Leé con atención. Recordá con cariño. Esta casa -nuestra casa- está llena de pistas. Y no solo para el juego de hoy. Porque el amor, si se mira bien, si se busca con fe, si se espera lo suficiente, si se juega, si se repite… se revela. No se trataba del regalo… sino de creer, cada año, que aún vale la pena buscarlo juntos.

































