+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Noticias
    • Área Metropolitana
    • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
    • Política
    • Filtrado
    • Economía
    • Puerto Negocios
    • Dólar Hoy
    • Educación
    • Salud
    • Información General
    • Regionales
    • Internacionales
    • Opinión
    • Escenarios & Sociedad
    • Show
    • Contenido Patrocinado
  • Deportes
    • Actualidad Sabalera
    • Actualidad Tatengue
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Clasificados
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
    • Campolitoral
  • Servicios
    • Clima
    • Agenda Cultural
  • Especiales
    • Portada
    • Arte
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
    • Podcast
    • Radios en vivo
  • Institucional
    • Autores
    • Temas
    • Quienes Somos
    • Alianzas
    • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Juegos Suramericanos 2026
Colón
Unión

OPINIÓN

La Tangoteca

Callejera, callejera... ¿adónde irás a parar?

La figura de la "callejera" en el tango simboliza el choque entre el glamour urbano y las raíces humildes, una metáfora de las tensiones sociales de la época.

Callejera, callejera... ¿adónde irás a parar?Callejera, callejera... ¿adónde irás a parar?

Sábado 3.1.2026
 9:40hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Jorge Font
Por: 
Jorge Font

Año1929, época marcada y cargada de nostalgia, en plena transformación como consecuencia del crecimiento urbano, producto de la inmigración. Indudablemente, también de tensiones y disputas entre las clases, consecuencia del surgimiento de nuevos valores sociales.

El pesimismo y la crítica en general no estaban ausentes y la sociedad inmersa en una fuerte sensibilidad emocional cursa invitación a una profunda reflexión sobre la vida de la mujer que había entrado a jugar su rol más que importante en esa vida urbana.

Los cafés, teatros, cabarets y ambientes cargados de imágenes hasta ahí desconocidas, se vieron invadidos por la mujer y su presencia en la vida nocturna del Buenos Aires de ayer comenzó a marcar tendencia. La exposición en ese ascenso social imponía que muchas jovencitas de belleza y encanto intenten su relación con hombres de presencia económicamente "acomodados".

¡Y, cuándo no ! Don Enrique Domingo Cadícamo tomó a su cargo esa efervescencia y con su mágica pluma trasmitió el clima de esa época en el tango "Callejera", que lleva música de Fausto Frontera y comienza así:

"Cuando apurada pasás/ rumbo quien sabe a qué parte/ haciendo lucir con arte tu silueta al caminar/ va diciendo ese taquear/ que tenes de milonguera/ Callejera…Callejera…/ Adónde irás a parar"

El cambio estaba en marcha. Y la mujer de andar acompasado, elegante, segura y seductora toma la delantera. Ese fenómeno generó un personaje en la narrativa tanguera llamado "La Milonguita", la que frecuentaba con deseo desmedido los salones de baile.

En dicho contexto, protagonistas como la de "Callejera" no fueron un caso aislado; fueron parte importante, componente y eslabón fundamental. Y su fascinación por el lujo, convirtió a "la callejera" en una pieza clave en la movida de aquella época.

Con ese aspecto deslumbrante y estilo de vida glamoroso, que obligaba a manifestar cierto pesimismo y preocupación, su presencia invitaba a la pregunta: "¿Dónde vas a terminar?" Estaba entrando en un fondo incierto, era admirada… pero a la vez señalada. El nono Nazareno diría: "Propiamente un morso di faggiano" (propiamente un bocado de faisán). La letra de Cadícamo lo refleja magistralmente así:

"Y esos trajes que empilchás, no concuerdan con tu cuna/ pobre mina pelandruna hecha de seda y percal/ en fina copa e´cristal hoy tomás ricos licores/ y entre tantos resplandores se encandiló tu arrabal"

La elegancia, vestimenta, porte y seguridad se contrapone a su origen humilde, su barrio y su historia. Esa "mujer" fue seducida por las luces y el glamour de la noche, sin darse cuenta que el engaño la llevo a buscar su felicidad a través de lo material.

El cruce entre dos mundos: lo fino y lo simple la llevará desembocar, seguramente, en la desilusión. Entonces hago mía la frase de don Enrique: "Pobre mina pelandruna".

Es evidente, ella no se percató que "hoy brillás, mañana no (…),/ hoy estás fascinada por luces y lujo (…)", pero ojo, eso tiene un costo social, emocional y con fecha de vencimiento. Y sin renovación. Estás triste y con una pena terrible, eso te define más que la ropa que vestís.

Todo esto pone en evidencia la comprensión de la tristeza oculta y el intento de escapar de una vida ultra difícil. Inevitablemente sobreviene la crítica, se la entiende y hasta se la compadece:

"Callejera, que taqueas de sur a norte/ dando dique con el corte de ese empilche que llevás/ callejera, vos también sos milonguita/ y en el fondo de tu almita una pena sepultás"

En el radar de esta mujer solo está el poder y lujos del centro, por eso el recorrido simbólico desde el norte al sur, sin rumbo claro pero con una idea fija: presumir su estilo, mostrar elegancia y actitud, ubicándose en el rango de mujer de tango (milonguita) con un único y definitivo fin.

Su ilusión, pero no oculta para nada su dolor en lo más profundo de su alma que intenta esconder con su apariencia:

"Triunfa tu gracia, ya sé/ y en los fondines nocheros/ sos de los muebles diqueros/ el que da más relumbrón/ Despilfarrás tentación/ pero también callejera/ cuando estés vieja y fulera/ tendrás muerto el corazón"

Seria y catastrófica advertencia: nada puedes hacer sobre el paso del tiempo y las consecuencias de una vida en la superficialidad, solo con encanto, adornos y brillos. La protagonista, "la callejera" seguramente puede triunfar en los "fondines nocheros" y deslumbrar con su presencia comparándosela irónicamente con un "mueble diquero" como si sería un objeto estético que forma parte del decorado.

El remate es brutal, doloroso -diría- en referencia a la juventud… cuando esta desaparece y entra a tallar la vejez, porque el corazón estará muerto, mostrará el símbolo del precio que tuvo que pagar por no haberse cuidado, no ser amada, ni haber amado de verdad. La admiración, el deseo y la seducción ha sido en la vida de esta mujer solo un esplendor pasajero:

"Seguí nomás, deslizá/ tus veinte abriles de la vida/ fascinada y engrupida/ por las luces del Pigall/ que cuando empiece a tallar/ el invierno de tu vida/ notarás arrepentida/ que has vivido un carnaval"

La protagonista aportó los "abriles", que son los años mas jóvenes de la vida, los que se escurren con absoluta y asombrosa facilidad, los que esta mujer soñó que serían eternos y siempre le darían "dividendos".

Vivía lo mejor de su vida, o eso creía, pero fueron el engaño y la fascinación lo que la traspoló a un efímera ilusión y a un sueño desmedido, gozando del símbolo del glamour como una noche imaginaria en el Pigall (sitio nocturno de París).

Pero estaba en su agenda que pronto llegaría el invierno; el fin de la seducción, la finalización del carnaval. Se terminaba la fiesta, falsa y disfrazada. Era el final de la vida ostentosa y de apariencia. Sobrevuela la soledad y pide permiso la tristeza. Una tristeza oculta en la vida de "la callejera": la fugacidad de la juventud y la belleza frente a la inevitable llegada de la vejez.

El arrepentimiento que nos empuja a reflexionar sobre las elecciones en la vida para el logro puro de felicidad y satisfacción, porque detrás de las apariencias el fantasma de las penas siempre hace su aparición. Moraleja tanguera: el enriquecimiento de la vida solo está en la autenticidad.

Triste retrato de una mujer que luchó entre dos mundos, el del deseo y el del juicio social. Así, "Callejera" nos presenta esta hermosa pintura urbana sentimental, de una mujer que brilló por fuera y se apagó por dentro. Alguien atrapado en la necesidad de sobrevivir a lo que dé lugar, para sentirse amada y admirada

Nos vemos en la próxima, con una nueva historia.

No muere lo que se va... solo que no es recordado (*)

Ella se fue sin hacer ruido, como un suspiro que se pierde en el viento. No hubo portazos, ni lágrimas dramáticas, ni palabras finales. Simplemente dejó de estar allí, como una luz que se apaga sin que nadie note cuándo ocurrió exactamente. Y aunque su presencia física desapareció, algo de ella seguía vivo en él, en los recuerdos que guardaba como tesoros olvidados en un cajón.

Pero había una paradoja en todo aquello. Porque, aunque ella no había muerto en su memoria, algo dentro de él sí lo había hecho. Las emociones que alguna vez ardieron como llamas se habían convertido en cenizas frías. El amor, ese sentimiento que antes lo llenaba de vida, ahora era como un fantasma que lo visitaba en sueños, recordándole lo que ya no podía sentir.

Él pensaba en cómo las relaciones mueren lentamente, no con un final abrupto, sino con un desgaste silencioso. Como un árbol que pierde sus hojas una a una, hasta que solo queda el esqueleto de lo que alguna vez fue. Y se preguntaba si era posible que algo muera y siga vivo al mismo tiempo.

Porque ella, aunque se había ido, seguía presente en sus pensamientos, en sus hábitos, en las canciones que ya no podía escuchar sin sentir un vacío en el pecho. Pero también estaba la otra cara de la moneda: aquello que se van y no dejan huella. Las emociones que desaparecen sin que nadie los extrañe, sin que nadie los lleve consigo en la memoria.

Esas, sí, estaban muertas. Porque la vida no se mide por los latidos del corazón, sino por los latidos que provocamos en los demás. Y ella, aunque lejos, seguía viva en él a través de las emociones que aun le provocaba pensarlo. Pero también lo estaba consumiendo, como una llama que ilumina y quema al mismo tiempo.

A veces, en las noches más largas, se preguntaba si recordarla era un acto de amor o de egoísmo. ¿La mantenía viva para honrarla o para no sentirse solo? ¿Era ella la que no moría o era él el que no sabía soltar? La contradicción lo atravesaba como un río que fluye en dos direcciones: quería mantenerla cerca, pero sabía que, para seguir viviendo, tenía que dejarla ir.

Y entonces entendió que la muerte de las emociones, de las relaciones, no era un final, sino un equilibrio frágil. Que recordar era mantener viva una parte de alguien, pero también era aprender a soltar lo que ya no estaba. Que no muere el que se va, sino el que se olvida. Y que, tal vez, la verdadera vida estaba en encontrar la manera de recordar sin ahogarse en el intento.

Ella se fue, pero no murió. Él se quedó, y a veces sentía que estaba muriendo por recordarla demasiado. Y en esa paradoja, en esa contradicción, encontró una verdad incómoda pero hermosa: que el amor, como la vida, es un acto de equilibrio entre aferrarse y dejar ir. Entre recordar y vivir. Entre morir y renacer.

Porque las emociones también mueren, pero no desaparecen del todo, son como las huella que dejamos en el camino. Quedan como huellas en el alma, como cicatrices que nos recuerdan que, alguna vez, sentimos con tanta fuerza que creímos que nunca dejaríamos de hacerlo. Y aunque el corazón ya no late igual, aunque las lágrimas ya no caen, algo de eso sigue vivo.

Algo que, aunque no nos salve del dolor, nos recuerda que estuvimos vivos. No muere el que se va, solo el que no es recordado. Y él, aunque herido, seguía recordando. Porque en ese recuerdo estaba la prueba de que, alguna vez, todo había sido real.

(*) Poesía en prosa de Jose Luis Vaquero adaptada para la ocasión.

Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Jorge Font
Por: 
Jorge Font
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • La Tangoteca ¡Atenti pebeta!
  • La Tangoteca El bazar de los juguetes
  • La Tangoteca Rechiflate del laburo… no labures pa' los ranas
  • La Tangoteca Nieblas del Riachuelo
Tenes que saber
Yanina Primón, entre lágrimas: “Esto no se podría haber hecho sin toda la gente que está detrás”
Estados Unidos impulsa nuevas conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania
Colapinto se levantó después del error y volvió a sumar puntos en Monza
A 120 años del nacimiento de Leloir, segundo argentino Premio Nobel de Ciencias
Qué significa el acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela por el petróleo

LO MÁS VISTO

Dólar en Argentina: cuánto se espera que valga a fin de 2026

1

Dólar en Argentina: cuánto se espera que valga a fin de 2026

2

Le robaron cinco motos y una bicicleta: “Lo más tremendo es acostumbrarse a vivir así”

3

Fuerte choque seguido de vuelco frente a la Plaza Constituyentes

4

Otra vez una persona dentro de una alcantarilla: rescataron a un hombre bajo el Puente Oroño

5

Murió un motociclista tras un fuerte choque contra un camión en la Ruta 2

Te puede interesar

  • El Mundial Junior de Aguas Abiertas cerró en Santa Fe con dos relevos que tuvieron podio internacional
  • Sofía Ovalles, la sanjuanina que llegó al podio mundial en Santa Fe
  • World Aquatics mira a Santa Fe: “El primer paso puede ser una Copa del Mundo”
  • Yanina Primón, entre lágrimas: “Esto no se podría haber hecho sin toda la gente que está detrás”
  • Estados Unidos impulsa nuevas conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania
  • Colapinto se levantó después del error y volvió a sumar puntos en Monza
  • A 120 años del nacimiento de Leloir, segundo argentino Premio Nobel de Ciencias
  • Qué significa el acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela por el petróleo

Política

Este sábado Milei cumplió 1.000 días de gestión: los cambios económicos y su escenario político
Traza nacional cedida Santa Fe acelera la recuperación de la Ruta A012 con múltiples frentes de obra activos
Diputado nacional Giuliano
Abstención Ya van tres
Corte Suprema Presentes

Área Metropolitana

Prevención Modo Vacuna: dónde y cuándo vacunarse esta semana en Santa Fe
Ciudad capital Tres letras y algo más: así será el nuevo "bautismo" para los pasajes de Santa Fe que no tienen nombre
Pronóstico Domingo bajo alerta amarilla por frío en la ciudad de Santa Fe
este domingo Se restableció el servicio de agua potable en la ciudad de Santa Fe
Santa Fe ciudad Dos toneladas de basura y más de 100 voluntarios en la jornada de limpieza en el Bajo Oroño

Sucesos

En zona céntrica Robaron un reflector de un local de computación y los detuvieron a pocas cuadras
Ciudad de Santa Fe Le robaron cinco motos y una bicicleta: “Lo más tremendo es acostumbrarse a vivir así”
Rescate de Bomberos Otra vez una persona dentro de una alcantarilla: rescataron a un hombre bajo el Puente Oroño
Otro ataque Córdoba: una nena de 4 años fue atacada por el perro de su familia y permanece internada
Monitoreo Incendios en el Delta: detectaron 36 focos y más de 1.700 hectáreas afectadas

Información General

Efemérides A 120 años del nacimiento de Leloir, segundo argentino Premio Nobel de Ciencias
Panorama astrológico Horóscopo de hoy 6 de septiembre de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Piscis: 06 de septiembre de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Acuario: 06 de septiembre de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Capricornio: 06 de septiembre de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar