Leí, en el diario del domingo, un clasificado muy particular que decía: "Ayudo ante la muerte, nada se cobra". Ofrecía un teléfono de contacto en Buenos Aires y nada más. Luego de pensarlo unos días me decidí. Mandé un mensaje escueto por Whats App diciendo que no era mi caso, al menos por ahora, que solo era un curioso que escribía sobre la muerte y sus circunstancias.
































