+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Javier Milei
Colón
Unión

OPINIÓN

Reflexiones desde una perspectiva filosófica

El poder no te cambia, solo muestra quién eres

Según el análisis de reconocidos y célebres autores como Hannah Arendt y Friedrich Nietzsche, lo que evidencia la mediocridad del "poderoso" es su insuficiencia moral, que transforma su inseguridad en clara arrogancia.

El poder no te cambia, solo muestra quién eresEl poder no te cambia, solo muestra quién eres

Jueves 18.12.2025
 12:55
Seguinos en
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía

“El problema moral del mal es su 'trivialidad', y esta trivialidad, a su vez, está estrechamente ligada a la incapacidad de pensar, de pensar desde la perspectiva de otro”

Arendt (La vida del espíritu, página 248)

***

La reflexión sobre el poder como fuerza de desinhibición, más que corruptora, tiene sus cimientos en la filosofía clásica. La interrogación sobre la naturaleza de la justicia, a menudo instrumentalizada por sus beneficios externos, encuentra en el ejercicio del dominio una prueba de fuego para la verdad del carácter.

Platón, en su diálogo fundamental “La República”, no lega el ineludible mito del Anillo de Giges, precisamente para dirimir esta aporía. El argumento es tan sencillo como demoledor: la invisibilidad que confiere el anillo no inocula un vicio nuevo, sino que suprime la única contención que mantenía a raya una voluntad ya inclinada hacia el exceso.

El poder, en esta lectura, no es un factor de cambio, sino el disolvente de los frenos sociales que ocultan una verdad moral latente. Tal como se examina en el Libro II, el propósito de la fábula es interrogar la relación intrínseca entre el poder y la moralidad, demostrando que la posibilidad de obrar sin ser descubierto sirve de prueba, no de transformación.

Mirá también

Del macartismo a la cultura apolítica posmoderna

Aquello que emerge ante la ausencia de visibilidad social no es una nueva disposición moral, sino la manifestación irrefrenable de una “inclinación” que las leyes y el escrutinio público mantenían contenida (Platón, "La República", libro II, ed. 2010, pp. 48–54). El poder, en este sentido prístino, no engendra un nuevo carácter, sino que despliega la verdad ontológica del sujeto.

Por su parte, Aristóteles, en una clave complementaria, ofrece una exégesis que enlaza el poder con la ética del hábito. Para el estagirita, la virtud no es un mero estado interior o un conocimiento teórico, sino una disposición estabilizada que se confirma y se verifica en la práctica libre y reiterada.

Como afirma en su “Ética a Nicómaco”, “la virtud moral es un hábito electivo que consiste en un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquello que decidiría el hombre prudente” (Aristóteles, Ética a Nicómaco, libro II, ed. 2009, p. 35).

Desde esta perspectiva, el poder deviene en el escenario que posibilita la expresión sin el obstáculo de las disposiciones ya asentadas: si el ejercicio del dominio propicia la justicia y la templanza, es la virtud cultivada la que se manifiesta.

Si, por el contrario, exacerba la crueldad, es la latencia del vicio la que se actualiza. El poder solo proporciona la amplitud de la acción, y en estos casos de mediocres, el juicio y el hábito ya estaban fraguados de antemano.

La ética de la responsabilidad y el autoconocimiento son claves ante el poder, porque exigen prudencia para evitar que la autoridad revele vacíos morales, volviéndose -justamente- autoritaria. El poder es como un espejo que amplifica aquellas tendencias preexistentes, que no se mostraban.

Estas intuiciones clásicas fueron desafiadas por la experiencia histórica moderna, condensada en la célebre máxima de Lord Acton: “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Si bien esta sentencia propone una dinámica causal directa- el poder como agente corruptor-, su relectura crítica contemporánea nos invita a sostener una hipótesis más matizada, donde el poder opera primordialmente como una lupa o un catalizador.

El poder es una variable contextual que reduce el costo de oportunidad de ser fiel a la propia inclinación. Lo que se constata no es la creación de nuevos deseos, sino la alteración del contexto para que los deseos y disposiciones preexistentes encuentren una resistencia significativamente menor para su expresión.

Según la percepción de la filosofía clásica y algunas evidencias contemporáneas, el poder en realidad "revela" más que "transforma", exponiendo la "verdad moral" presente en el individuo. Se trata de una invisibilidad inicial que desvela la verdadera inclinación de la persona, mostrando que no crea nuevos vicios en ella, sino que expresa los ya existentes.

En este punto, la psicología contemporánea aporta evidencia empírica que enriquece la tesis. Investigadores como Dacher Keltner y su equipo han descrito la “paradoja del poder”: los individuos en posiciones de dominio experimentan una notable reducción de la empatía situacional y una mayor sensación de desinhibición.

El poder, por tanto, modula el campo atencional, reduciendo el enfoque en las perspectivas de los otros, lo cual facilita que los rasgos latentes afloren (Keltner et al., 2003; Anderson & Berdahl, 2002). Estos hallazgos no sugieren que el poder sea un demiurgo moral, sino un catalizador que, al atenuar los frenos externos e internos, intensifica las tendencias ya existentes.

Sin embargo, la manifestación más patética de esta revelación se observa en aquellos a quienes la vida o el mérito han dotado de una miserable cuota de poder sin que posean la estatura moral e intelectual para administrarlo: la mediocridad súbitamente investida de autoridad.

Lo que en el individuo común era un rasgo de inseguridad o una falta de autoestima, bajo el influjo del poder se transfigura en soberbia. Esta ranciedad ética, lejos de ser un signo de grandeza, opera como una auténtica discapacidad moral que incapacita para la escucha y el juicio prudente.

La persona mediocre, al sentir el poder, interpreta la ausencia de consecuencias como una validación de su propio ego inflado, confundiendo la prerrogativa circunstancial con el mérito intrínseco. Así, el poder desvela su insuficiencia, su vacuidad interior, obligándole a compensar la falta de contenido con violencia y arrogancia formal.

Este análisis contextual también encuentra un eco particularmente trágico y profundo en el diagnóstico que Hannah Arendt realiza sobre la “banalidad del mal”. Al estudiar el caso de Eichmann, desvela cómo la obediencia acrítica y la rutina burocrática permiten que los individuos comunes se conviertan en ejecutores de actos atroces.

Su tesis no es que la situación invente monstruos, sino que revela la pasividad, la indiferencia y el despojo total de responsabilidad que, bajo la coacción de la estructura administrativa, se vuelven operativas: “cuanto más obediente es el burócrata, cuanto más se olvida de que es un ser humano y un fin en sí mismo, más cruel y criminal se vuelve” (Arendt, Eichmann en Jerusalén, ed. 2005, p. 34).

Mirá también

Quien vive en paz, no jode a los demás

De esta forma, la estructura del poder funciona como un escenario masivo donde las deficiencias del carácter- la incapacidad de pensar y juzgar, o la soberbia compensatoria del mediocre- se despliegan en toda su dimensión. El poder ofrece el pretexto institucional para que el mal, ya trivializado, se ponga en marcha con toda su fuerza.

Ahora bien, tampoco podemos olvidar el análisis correspondiente del rol que juega el desafío de la autoafirmación en consonancia con la responsabilidad. La filosofía de la voluntad y la ética de la responsabilidad profundizan el alcance de esta revelación.

Recordemos que Nietzsche nos ofrece una lectura afirmativa al concebir el poder como el espacio para la manifestación del querer, posibilitando la autoafirmación y la creación de valores, lo cual expone de forma sincera la altura moral del sujeto. No obstante, frente a esta autoafirmación, emerge la exigencia de la responsabilidad preventiva.

El pensamiento de Immanuel Kant exige que la autonomía moral sea una tarea constante, en tanto que la ética requiere formar el carácter mediante el cultivo de la voluntad. Si el poder descorre el velo de lo que somos, entonces la moral kantiana nos impone la obligación de educar el respeto al deber antes de asumir posiciones de dominio (Kant, "Fundamentación de la metafísica de las costumbres", ed. 2014, pp. 45–57).

A su vez, Simone Weil advierte sobre el desarraigo ontológico que genera el ejercicio del poder y reclama la atención y la austeridad como antídotos ante la posibilidad de ejercer el dominio (La gravedad y la gracia, ed. 2008, pp. 90–102). Complementando esta exigencia, la fenomenología de Paul Ricoeur puntualiza la responsabilidad del yo, del “sí mismo”, frente a la acción.

a responsabilidad no desaparece al aumentar las prerrogativas del poder, por el contrario, se hace ineludible, pues “la imputabilidad no es sino la proyección sobre la acción de la exigencia de responsabilidad” (Ricoeur, "Sí mismo como otro", ed. 1990, pp. 128–140).

Desde este enfoque, el poder, al multiplicar el impacto de la acción, amplifica esta exigencia narrativa de quién es el agente que responde por lo obrado. En pocas palabras: si antes eras prudente, ahora que tienes poder, debes ser más prudente aún. Por último, Michel Foucault desplaza la cuestión del poder desde la simple posesión a las redes de relaciones que disciplinan y producen sujetos.

En tanto técnica social, el poder transforma los escenarios en los que las disposiciones latentes se normalizan o se sobreactúan, demostrando que “su luz” no solo revela, sino que también modula y condiciona la expresión de lo revelado, a veces amplificando las tendencias sociales antes que las individuales (Foucault, Vigilancia y castigo, ed. 1996, pp. 73–89).

Es la trama misma del poder la que expone, y a veces deforma, el carácter que se intenta manifestar. Procedamos, pues, a cerrar este asunto, sobre todo mediante el reto de la deuda moral y el autoconocimiento.

La evidencia empírica contemporánea que vincula poder con la reducción de la inhibición permite sostener una tesis ineludible: el poder no corrompe per se, sino que desvela la corrupción ya alojada en la voluntad.

Ello remarca que la diferencia entre corrupción y revelación depende de la formación previa del carácter, de las estructuras institucionales que condicionan el ejercicio del poder y, fundamentalmente, de la responsabilidad moral que el sujeto se impone.

Tengamos en cuenta que Søren Kierkegaard, al describir la desesperación como una desconexión del “sí” auténtico, y Martin Heidegger, al distinguir entre la “propiedad” y la “impropiedad” del ser, sugieren que el poder puede funcionar como una experiencia límite que revela dimensiones del yo inaccesibles en la pasividad.

El poder es un examen ontológico sin opción a borrador. Tal vez sea posible el pleno autoconocimiento sin la confrontación con la capacidad de acción sin límites que el poder confiere. Sin embargo, ese conocimiento no redime la responsabilidad. Conocer lo propio en la oscuridad del privilegio exige, ineludiblemente, reconocer la deuda con los demás.

Como siempre les digo, queridos lectores, es fundamental cerrar esta humilde reflexión dejándolos en la incomodidad de las preguntas no resueltas.

¿Si la linterna se encenderá inevitablemente al ejercer dominio, preferimos acaso vivir en la ignorancia apacible, sin conocer la verdad sobre la crueldad o la bondad que la desinhibición podría mostrar, o nos comprometemos activamente a forjar un carácter que merezca ser revelado?

¿Cómo podemos desmantelar la ilusión de la soberbia en aquellos que, por su mediocridad, confunden el rango con la grandeza del ser, y que usan la autoridad para proyectar su inseguridad? La soberbia del mediocre, esa patología del poder fugaz, es la prueba de que el ser que se manifiesta estaba vacío.

La verdadera tragedia no reside en que el poder corrompa a algunos individuos excepcionales, sino en la inquietante posibilidad de que su posesión revele a muchos ciudadanos comunes, instalados en roles cotidianos, ejerciendo crueldades bajo el manto de una estructura que se lo permite.

Si el poder es, simultáneamente, un espejo ineludible y un escenario amplificador, la deuda moral última del ser no es con la ley externa, sino con el “sí mismo” que el poder nos obliga a confrontar. Y es en esa confrontación donde la esperanza de un ejercicio ético del dominio debe, inexorablemente, comenzar.

Referencias Bibliográficas

  • Anderson, C., & Berdahl, J. L. (2002). The experience of power: Examining the effects of power on approach and inhibition. Journal of Personality and Social Psychology, 83(6), 1362–1373.
  • Arendt, H. (2002). La vida del espíritu. (E. García, Trad.). Paidós.
  • Arendt, H. (2005). Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal. (C. W. F. de Rivas, Trad.). Lumen.
  • Aristóteles. (2009). Ética a Nicómaco. (M. Araujo & J. Marías, Trads.). Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
  • Foucault, M. (1996). Vigilancia y castigo: Nacimiento de la prisión. (A. G. Morata, Trad.). Siglo XXI Editores.
  • Kant, I. (2014). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. (J. M. G. de la Mora, Trad.). Porrúa.
  • Keltner, D., Gruenfeld, D. H., & Anderson, C. (2003). Power, approach, and inhibition. Psychological Review, 110(2), 265–284.
  • Kierkegaard, S. (2007). Temor y temblor. (V. Gutiérrez, Trad.). Tecnos.
  • Platón. (2010). La República. (C. Eggers Lan, Trad.). Gredos.
  • Ricoeur, P. (1990). Sí mismo como otro. (A. Neira, Trad.). Siglo XXI Editores.
  • Weil, S. (2008). La gravedad y la gracia. (M. M. de C. J. A. V. P., Trad.). Trotta.
Seguinos en
Sobre el Autor
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • Reflexión filosófica Del macartismo a la cultura apolítica posmoderna
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Mientras Nicolás Maduro baila, la soberanía de Venezuela se estremece
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica Quien vive en paz, no jode a los demás
  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica ¿Y si no todo es una construcción del lenguaje?
TENES QUE SABER
El lado oscuro de "pedir un deseo": retiraron 400kg de monedas en las Cataratas del Iguazú
La reserva de Unión rescató un empate en Banfield, la de Colón no pudo con Boca en el Predio
Solberg pegó primero y manda en el Rally de Portugal
Red Bull encontró respuestas en Miami: las mejoras que cambiaron el rendimiento del RB22
Marzo sacó a dos gigantes del pozo y le dio aire al Gobierno

Te puede interesar:


  • Pedirán perpetua para el acusado por el crimen del arbolito “Pelusa” Farías
  • Mercedes llama a gestionar la atención sobre Antonelli para salvaguardar su progreso
  • Cadetes de la escuela de policías pasaron por tribunales para capacitarse en el "terreno"
  • Nicole Neumann se emocionó al recordar su pasado como cantante
  • El regreso de los V8 divide aguas en la Fórmula 1
  • El lado oscuro de "pedir un deseo": retiraron 400kg de monedas en las Cataratas del Iguazú
  • La reserva de Unión rescató un empate en Banfield, la de Colón no pudo con Boca en el Predio
  • Solberg pegó primero y manda en el Rally de Portugal

Política

Ratificó la autonomía Lugones defiende la gestión sanitaria ante críticas de la OMS por el brote de Hantavirus
"Tu seguridad, primero" Venado Tuerto: Galnares pone en agenda la prevención de estafas virtuales
Plan de provincia Diego Giuliano: “Santa Fe tiene potencial para crecer mucho más de lo que muestra hoy”
Encabezó la delegación oficial Karina Milei impulsó la Mesa Federal Minera desde San Juan
Define la Corte Suspenden la cautelar sobre Financiamiento Universitario

Área Metropolitana

Posible suba del boleto Poletti apuntó contra Nación por la situación de los colectivos en Santa Fe
Santa Fe ciudad Radares de velocidad otra vez en agenda: el municipio sostiene que son claves para la prevención
En Santa Fe “Bancando los Tratos”: diálogo, valores y deporte en una primera jornada con gran convocatoria
Abierto a la ciudadanía Santa Fe abrió un proceso participativo para redactar su futura Carta Orgánica
Emprenderores Abre la convocatoria para el Festival “La Diseña”: cómo anotarse

Sucesos

Cometido en la peatonal de Santa Fe Pedirán perpetua para el acusado por el crimen del arbolito “Pelusa” Farías
Santa Fe Cadetes de la escuela de policías pasaron por tribunales para capacitarse en el "terreno"
Santa Fe Bifes con huevo y cocaína: el almuerzo para un preso de Las Flores
Accidente en Santa Fe Un auto quedó volcado sobre un poste tras chocar con un camión en Blas Parera
Al límite de la muerte Lo secuestraron por vender un auto con deuda al narco "Puchinga" Almirón

Información General

“Cwtch” William, Kate y sus hijos le pusieron nombre a una cría de canguro en el zoológico de Australia
Cambio climático Dos tercios del Amazonas podrían transformarse en sabana
Redes sociales Instagram eliminó bots y millones de seguidores desaparecieron de cuentas de famosos
En Amrstrong AgroActiva despega: la aviación gana protagonismo como herramienta para el campo
Ingresan a la Zona Económica Exclusiva Argentina Más de 140 buques pesqueros de bandera extranjera buscan resguardo ante un fuerte temporal
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar