Un saludo navideño debe proclamarse desde la perspectiva de la Fe. Sin Fe, el saludo de Navidad puede prestarse a las presentaciones más diversas y opuestas: sentimentales, románticas, vacías, profundas, circunstanciales. Con fe, el mensaje navideño tiene un sentido preciso: el hijo de Dios se hace hombre, para que el hombre viva como Hijo de Dios.

































