Queridos Amigos. Una vez más tenemos la oportunidad de leer la Palabra de Dios y reflexionar sobre su significado en nuestra vida. Lo hacemos siguiendo la recomendación del obispo mártir Enrique Angelelli, que antes de ser asesinado nos decía: "Hay que vivir con un oído en el pueblo y otro en el evangelio". La Palabra de Dios nos ilumina, nos cuestiona y nos compromete. En este mensaje dominical hay varias ideas que me gustaría compartir.




































