Los intentos para volver a unir al peronismo en Santa Fe quedaron en stand by. El impulso con el que se había iniciado una ronda de consultas individuales con los principales referentes de todas las corrientes internas tuvo un tropiezo inesperado; las razones no terminan todavía de desentrañarse. Tras el diálogo exploratorio con los referentes más importantes de cada sector y atento a que todos habían manifestado la necesidad de volver a unir las piezas del rompecabezas que es el PJ, su presidente, Ricardo Olivera, había programado una primera reunión para que todos los espacios se sentasen a una misma mesa. No era un cónclave de líderes, sino de representantes de cada sector. Pero el encuentro fracasó. Tan sorpresivo fue el hecho, que la suspensión se dio casi en simultáneo con la publicación de una entrevista en El Litoral en la que el propio Olivera daba cuenta de su satisfacción por la predisposición que había encontrado en aquella primera etapa de diálogo. Quedó desautorizado, desorientado y "enojado". El fracaso del encuentro derivó en acusaciones y versiones cruzadas: en la previa, un llamado de María Eugenia Bielsa a Omar Perotti advirtiendo que no asistirían ante la supuesta imposibilidad (por falta de tiempo) de designar a un representante; la interpretación de que ello fue, en realidad, un intento de vaciamiento del encuentro, refutado a la vez por Silvina Frana con su aseveración de que no "sacarían los pies de plato"; la baja también (no queda claro si por derivación de la decisión de Bielsa o si por motivos personales) de Celia Arena, que debía representar al perottismo… Con el tiempo se verá si sólo se trató de un teléfono descompuesto, o si operaron razones de mayor envergadura para que el encuentro no se realizase.

































