El peronismo es, ya no caben dudas, un Partido del Poder. No sabe formular su vida fuera ni la conciben lejos de los escritorios, las lapiceras, los presupuestos, nombramientos y decisiones. También de la corrupción que allí, en los innumerables pliegues de la burocracia es una tentación perdón, corrección: fue una tentación y hoy es una costumbre apenas disimulada.

































