El marketing político moderno se estructura en cuatro ejes fundamentales: investigación social, que incluye encuestas, focus groups y entrevistas para conocer las demandas ciudadanas; estrategia política (se desarrollan propuestas concretas para abordar los problemas identificados en las pesquisas); estrategia de comunicación (se seleccionan medios tradicionales y alternativos según los segmentos del electorado); y estrategia publicitaria, implica el diseño de spots, las narrativas (storytelling), la elección de las música y la estética visual.


































