Segurola, Segurola… La primera vez que el médico Raúl Bianco escuchó ese apellido fue por boca de Maradona. De Diego Armando, el Pelusa. Fue en la primavera de 1995, durante un partido de fútbol entre Boca y Colón, cuando ocurrió aquella pelea entre el diez xeneize y Julio César Toresani, el Huevo, mediocampista sabalero que tras ser expulsado descargó su enojo ante los periodistas. “Me hizo echar Maradona, no me importa un carajo, lo iría a pelear a su casa”, dijo el Huevo. El campeón de México 86 no ignoró el desafío, recogió el guante y contestó: “Lo espero en Segurola y Habana”.




































