¡Qué suerte la mía! O "Achalay" diría un quechua (¡Qué lindo! ¡Qué bueno!), las dos expresiones conducen a lo mismo. En mi caso, para agradecer el obsequio del artista plástico de Santo Tomé, José Luis Milocco, de esta magnífica obra de arte. No sé de pintura. Nunca aprendí a descifrar una obra con los ojos de un crítico, pero este cuadro me atrapó y me obligó.




































