Bien merecida la distinción de "Poeta de la calle" para Celedonio Flores, quien con el tema "Pan" y música de Eduardo Pereyra agregó en 1932 un eslabón más a su amplia trayectoria. Se trata de un tango que duele, de aquellos que no piden permiso y que te mira hasta irritar los ojos. Es una puñalada social, ética y humana.


































