En física, la fricción altera el movimiento inercial. En los procesos sociales y organizacionales ocurre algo parecido: los modelos no se transforman por sí solos; es el choque persistente con una realidad que ya cambió lo que modifica aquello que parecía estable. No por episodios aislados, sino por la acumulación de desfases que se produce cuando las estructuras dejan de interpretar su tiempo.



































