Tanto en el fútbol como en la vida, las pasiones se heredan. Padres, hijos y hasta nietos, cumplen con esa especie de "legado" de continuar con esa profesión o ese trabajo que trasciende una familia más allá de las generaciones. Siempre y cuando, claro está, eso genere el gusto y la aprobación personal a la hora de llevarlo a cabo.

































