La octava edición del torneo Lagunerito llegó a su fin y lo hizo de la mejor manera posible: con alegría, pasión y un clima que acompañó hasta el último suspiro de cada partido. Durante varios días, el certamen reunió a cientos de niños de distintas instituciones, que con sus goles, atajadas y sonrisas dieron vida a un espectáculo que volvió a confirmar que el fútbol infantil es mucho más que un juego: es unión, valores y sueños compartidos.


































