Por Bárbara Korol
Por Bárbara Korol
Me distrae el silencio…
En el mutismo de las mañanas se puede disfrutar de cada mosaico de cielo, jugar con los contornos de las nubes, sonreír enamorada del sol. Desde los árboles enormes se escucha deslizar el variado lenguaje de los pájaros, la musicalidad etérea del viento, y la danza de las hojas que al caer estremecen la tierra.
A veces da miedo, a veces abruma, pero a mi me gusta la soledad. Es el lugar íntimo donde me refugio de oscuras herencias y de esos estigmas que no terminan de sanar y sangran su lejana tristeza. También es el espacio donde abandono mi alma a los misterios de las lluvias y las lágrimas. En ese aparente desierto encuentro sueños, creo horizontes, aprendo a vivir cada experiencia con regocijo de niña. Cada otoño me descubre hilando palabras y sentidos, y cada primavera renueva mis ganas de sembrar ilusión. Entonces agradezco a la vida ese gozo extraño de estar solo conmigo y abrazarme despacio los días de frío. Y en las noches sin luna, cuando los relojes bostezan y las luces se duermen, con muda esperanza, sigo amando intensamente lo que siempre amé.





El Gobierno aumentó el salario mínimo: cuánto es desde septiembre y cómo seguirá hasta abril de 2027
Indemnizaciones por accidentes laborales: cuáles son los nuevos montos desde septiembre de 2026
Una “mini ciudad” para atletas: así es la Villa Suramericana inaugurada en Santa Fe
En vivo: así cotiza el dólar hoy, miércoles 2 de septiembre, en Argentina
Choque en el Cullen: un herido de alta, el policía en terapia y una historia de gran mala suerte