La protesta policial que mantuvo en vilo al gobierno de la provincia de Santa Fe durante casi una semana no pasó desapercibida para los demás poderes del estado. Ante la consulta de El Litoral, Maximiliano Pullaro negó que el conflicto haya resentido su relación con los uniformados; y en el mismo sentido – también ante la inquietud de este diario-, el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, descartó que se haya quebrado la cadena de mando. Sin embargo, el episodio dejó el desafió de reconstruir vínculos internos, y abre interrogantes a futuro.




































