- Yo que soy juez de la Cámara Electoral lo vivo de cerca. A las reformas políticas, casi todos los países las hacen cuando pasan de la dictadura a la democracia. Después, cambiar un sistema electoral es muy difícil, porque cada uno cree en el suyo. La reforma del '94 también fue importante por eso; empezando por la reelección presidencial. Y no solamente hicimos que sea por doble vuelta, sino que eliminamos el Colegio Electoral. Hay gente que hoy dice que hay que volver a ese sistema, porque hoy a las elecciones las define Buenos Aires, y que varios de sus municipios tienen más peso electoral que provincias enteras. Yo entiendo esos argumentos, pero cuando un pueblo avanza en democracia no tiene que volver atrás. Estados Unidos sigue manteniendo el colegio electoral y lo único que tiene son críticas todo el tiempo, y ya tuvimos los casos en que Al Gore sacó más votos que George Bush, pero fue presidente Bush. Hillary Clinton sacó más votos que Donald Trump, y Donald Trump fue presidente. O sea que Argentina avanzó en democracia. Nos puede gustar o no como funciona, pero yo creo que el problema que tenemos es otro, que es la distribución de la población en un país que la tiene hiperconcentrada en un pedazo tan chico del territorio. Es lo mismo que con la elección de senadores en forma directa, antes los elegían las legislaturas provinciales, y eso permitía en muchos casos sostener aristocracias provinciales, con gobernadores que pasaban a ser senadores elegidos por sus legislaturas y así conservaban el poder. Hoy los tiene que votar la gente, esas prácticas ya no están en Argentina, y no serían aceptables. Hoy la gentee demanda poder participar. Fíjese cómo vota la gente en Argentina. A pesar de todos los problemas, cada vez que hay una elección tenemos una alta participación, y la gente considera que votar es importante, que tiene realmente la posibilidad de tomar una decisión. Yo creo que la Constitución en eso permitió dar un gran paso adelante.