- Nadie niega la situación de desigualdad en las regiones y la necesidad de interconectar a Santa Fe. La discusión es hasta dónde avanza el Estado y hasta dónde conviven con los privados. La discusión más importante es la última milla. Debemos encontrar una fórmula que permita conjugar la existencia de cableoperadores locales, que son parte del sistema de internet y televisión por cable, con la presencia del Estado que va a tener una presencia importante a partir de la empresa que va a generar con redes. Hay que conciliar el interés superior del Estado y de los particulares de acceder a buena conexión con un servicio que pueda ser prestado por un particular. Sinceramente, en algunos ámbitos no podemos pretender que el Estado llegue desconociendo a un privado que hace años que está en el lugar trabajando, que tiene idiosincrasia sobre clientes, que presta servicios y que necesita -en todo caso- apoyo para crecer en infraestructura. Es importante fijar el mecanismo de financiación, el trabajo que hace Arsat y Enacom con fondos fiduciarios, aportes no reintegrables. Trabajar la conectividad no es solo tender un ducto, pasar un cable y conectar. Tiene que ser un proceso de infraestructura combinando lo público con lo privado. Es una de las pocas experiencias donde lo público y lo privado pueden conjugarse sin gran contradicción. Hay que encontrar un camino para sacar una ley que sea buena y que le permita al estado santafesino garantizar que cualquier habitante de la provincia tenga buen servicio de internet.