A poco de conocerse el último decreto provincial donde se suspenden eventos masivos de más de 500 personas y se vuelve el aforo de un 70% permitido en lugares donde se realicen actividades sociales -aquí se incluiría a bares, por ejemplo-, deportivas, culturales, religiosas, económicas y de servicios-, saltó la polémica. Según varias fuentes consultadas por este medio, hay mucho malestar entre varios intendentes de las principales ciudades de la provincia: los motivos, varios.





































