En la quinta de San Vicente, donde descansan los restos de Juan Perón, Máximo asumirá la presidencia del Partido Justicialista de Buenos Aires. El kirchnerismo, derrotado electoralmente en el mapa del país productivo y de clases medias en declive, repliega su base estratégica al conurbano pobrista y se reserva el manejo de las partidas clave de las cuentas nacionales. Incluso con la primera minoría debilitada del Frente de Todos en el Congreso.





































