Mientras el Gobierno busca que el acuerdo Mercosur–UE pase por el Congreso sin distorsiones, un pliego hace ruido en el Senado y abre un capítulo inesperado en las extraordinarias.
La inclusión del pliego de Fernando Iglesias como embajador ante la Unión Europea en el temario de febrero abre dudas en el Senado, mientras el Gobierno busca avanzar con el tratado .

Mientras el Gobierno busca que el acuerdo Mercosur–UE pase por el Congreso sin distorsiones, un pliego hace ruido en el Senado y abre un capítulo inesperado en las extraordinarias.
El Ejecutivo formalizó este lunes el llamado a sesiones extraordinarias entre el 2 y el 27 de febrero. El listado de temas está compuesto por la Ley de Glaciares, Modernización Laboral, Acuerdo de Libre Comercio Mercosur–Unión Europea y la designación del embajador extraordinario y plenipotenciario a Fernando Iglesias.
El último punto pasó desapercibido ante la magnitud de los demás asuntos, pero despertó un especial interés de cara a lo que pueda ocurrir en el recinto. En primer lugar, porque no es habitual que las designaciones diplomáticas sean materia legislativa en el verano, pero menos todavía cuando es el propio Gobierno el que admite la necesidad de prolijidad política para sellar el tratado con la UE.
El último sábado en Asunción, tras firmar el acuerdo, el presidente Javier Milei adelantó el envío al Congreso para que sea tratado en extraordinarias, poniendo énfasis en “cuidar que los parlamentos no introduzcan mecanismos que distorsionen lo negociado”. Por eso llamó la atención que en el temario incluya el aval para cubrir en Bruselas una silla que, por tradición, exige oficio y cintura diplomática.
Iglesias fue designado el pasado 8 de enero como embajador ante el Reino de Bélgica. A la semana, el Gobierno lo nombró también como embajador ante la Unión Europea, por el decreto 18/2026, con firma de Milei y del canciller Pablo Quirno. Ahora, su nombramiento debe pasar por el Senado.
El decreto justificó la doble función por un “ahorro genuino del gasto público” y la consideró “esencial” para garantizar continuidad diplomática y “la adecuada atención de los asuntos bilaterales e internacionales”. El Ejecutivo, además, sostuvo que el exdiputado del PRO “reúne las condiciones de idoneidad, experiencia y trayectoria profesional necesarias” para la tarea.
En el mismo sentido, Iglesias celebró la designación con un breve mensaje en sus redes sociales: “Donde había 2 embajadores (2 residencias, 2 autos, 2 choferes, etc) ahora hay uno. Motosierra”. Y remarcó la complejidad del combo: “Unión Europea (27 países), Bélgica, Luxemburgo y OTAN. Gran desafío”.
El pliego debe pasar por la Comisión de Acuerdos del Senado, que hasta el año pasado conducía Guadalupe Tagliaferri (UCR) y que ahora tiene pendiente su integración, un dato que suma incertidumbre de calendario. En condiciones normales, ese trámite suele ser rápido: el Senado no acostumbra transformar los nombramientos diplomáticos en una contienda política. Por lo que el foco está puesto en el tratamiento que le dé la Cámara alta.
La singularidad del caso no se agota en el temario. El perfil de Iglesias tiene su propia particularidad, debido a sus antecedentes. El ex legislador del PRO fue protagonista de varias discusiones y polémicas que le valieron una imagen confrontativa, que ahora desde la oposición señalan como incompatible con la investidura diplomática.
En el listado de episodios aparecen algunos como sus dichos sobre Florencia Peña en 2021 —que derivaron en una denuncia por violencia de género simbólica y pedidos de expulsión de Diputados—; el cruce con Estela de Carlotto (“¿En qué te convertiste, Estela?”) durante una sesión del mismo año; y la mención a una denuncia por enriquecimiento ilícito por un incremento patrimonial que, según esa acusación, no habría podido justificar.
También se recuerdan altercados en el Congreso: en agosto de 2024, un cruce con el gremialista Mario Manrique terminó en amenazas y denuncias penales cruzadas. Y, como parte de la mochila política, vuelven críticas por posturas consideradas “flexibles” sobre soberanía en Malvinas, un flanco que —según se consigna— resurge con el pliego para la UE por la sensibilidad de sectores fueguinos.
En el archivo parlamentario de Iglesias también se recuerda la apertura de sesiones ordinarias del 1º de marzo de 2023, Iglesias increpó a los gritos al entonces presidente Alberto Fernández, se retiró del recinto y el mandatario respondió con ironía desde el estrado: “Es un enorme honor que me insulte Fernando Iglesias, me enorgullece”. Luego, el propio Iglesias reconoció lo ocurrido relativizando la situación: “Se me debe haber escapado algún insulto”, dijo. En otra sesión, la entonces presidenta de Diputados, Cecilia Moreau, lo confrontó en pleno recinto: “¿Qué pasa Iglesias? ¿Por qué no me decís de frente ‘pelotuda’ como me estás diciendo por lo bajo? Sos un misógino maleducado. Cobarde”.
En el contexto de dar curso al acuerdo, la embajada ante la Unión Europea se configura como un puesto central. Por eso, aparece la pregunta en los pasillos legislativos: ¿el Senado le pondrá sello sin mayor debate, como suele ocurrir, o convertirá el pliego en una contienda política?




