- Lo conocí a él cuando yo tendría 12 o 13 años y llegó recién ordenado como sacerdote a la parroquia en que yo estaba, que era Santa Rosa de Lima en Buenos Aires. Durante 10 años, para mí como para muchos de mi generación que estábamos allí, que lo conocimos, fue nuestro padre espiritual, nuestro formador. Yo me considero un hombre de fe, un hombre creyente y un hombre de iglesia, no de la iglesia, de iglesia. Me siento iglesia en los términos en que el Concilio Vaticano II habla de la iglesia que somos todos, cada uno con su función y su papel de construir esa comunión que es la iglesia y en ese concepto, para mí, Zazpe es central. Tengo tantos recuerdos. Él vino a mi casa el día que volvió de aquella reunión en Ecuador donde lo tuvieron preso un par de días. Llegó y se vino a mi casa, en José Mármol, en la misma casa donde me pusieron la bomba después. Fue una gran pérdida que Zazpe haya muerto en el inicio de la democracia, él que había predicado tanto tiempo, hablado sobre la Argentina secreta, que salía de abajo. Tanto tiempo predicando, viviendo la reconciliación, denunciando las atrocidades que pasaban y acompañando a los que sufrían. Tenemos una deuda con él, siento que la iglesia en la Argentina no está haciendo todo lo que debería hacer para reconocer la santidad de Zazpe. Tenemos que aprovechar la oportunidad -para decirlo de alguna manera- de que (Jorge) Bergoglio sea Francisco. Zazpe fue un actor del Concilio Vaticano, estuvo en él. Zazpe protagonista; Bergoglio es fruto del Concilio que hoy está como Papa tratando de que el Concilio no quede en los libros. En las reuniones que precedieron al cónclave con los cardenales, señaló que la reforma fenomenal de la curia no tiene vuelta atrás. Esta lucha contra los abusos, ponerlos arriba de la mesa, afrontarlos con todo lo que significa para la iglesia. Este proceso de sinodalidad, es decir, de caminar juntos, el obispo tiene que estar con los de adelante, con los de medio, con los de atrás. Creo que es un proceso que no tiene retorno, que nos marca, y lo está conduciendo quien era el arzobispo de Buenos Aires.