“Desde dependencias estatales, como ser un Centro de Distrito Municipal en Rosario (donde se realizan trámites de DNI o carnet de conducir), pasando por instituciones educativas y alcanzando también a particulares, pero no de forma individual sino en barrios enteros, son muchos los ciudadanos y ciudadanas que se ven perjudicados. En efecto, las instituciones al quedarse sin teléfono e Internet reducen notoriamente su capacidad operativa, y sin luz directamente no pueden abrir. Hay instituciones educativas que, por ejemplo, no han podido comenzar las clases a razón de estos hechos. En el caso de los particulares, la problemática es idéntica afectando el normal funcionamiento de la vida y su calidad, dada la enorme dependencia que cualquier vivienda tiene de la luz eléctrica y la importancia de la conectividad para cualquier tarea esencial, como ser estudiar y trabajar. Según fuentes que hemos consultado, sólo a modo de ejemplo en Rosario en dos meses se registraron 400 hechos”, agregó.