- Tengo una posición tomada frente a este tema; por eso presenté un proyecto el año pasado de un plan nacional estratégico de biocombustibles. No soy neutral cuando hablo. Que tengamos diferentes miradas o apreciaciones sobre el tema no me preocupa ni me asusta; es lógico que tengamos diferentes visiones. Ahora, como legislador de Santa Fe tampoco objeto que otro legislador de Salta o Jujuy defienda el tabaco o que uno de Neuquén defienda la extracción de petróleo. Yo defiendo la carne, la leche, la maquinaria agrícola, el biocombustible, la hidrovía, los temas que tienen que ver con mi provincia. En el caso de los biocombustibles, el sector tuvo un desarrollo espectacular a partir de una legislación votada durante la gestión de Néstor Kirchner. Se invirtió en más de 50 plantas de biodiésel y bioetanol. En la provincia de Santa Fe, el biodiésel a partir del aceite de soja es lo que más se desarrolló. Esto es importante remarcarlo porque tenemos el 80 % de la capacidad de biodiésel del país. Esto nos lleva a que además de generar inversión y empleo, Santa Fe tenga una particularidad porque lidera este tema a nivel nacional. Entre 2007 y 2020 se exportaron más de 14 mil millones de dólares por este concepto. Además, generamos un subproducto que es la glicerina refinada; hoy, Argentina es uno de los líderes en la producción de ese producto en el mundo. Y podría ser un sustituto de algunas importaciones. Para nosotros es clave ampliar la mirada y el concepto de biocombustibles. Tenemos una cantidad de biomasa en Argentina para hacer biocombustible de segunda generación y el mundo está yendo hacia esto. Por eso yo defiendo el sector; por lo que implica para Santa Fe, pero también por lo que implica para el mundo desarrollado.