Los distintos territorios de Argentina -Santa Fe no es la excepción- se enfrentan a desafíos ambientales crecientes, incluyendo la deforestación, el cambio en los usos del suelo y los efectos adversos del cambio climático. Frente a situaciones de stress hídrico, la expansión de la frontera agropecuaria, la erosión del suelo y la pérdida de nutrientes, los árboles son estratégicos para mitigar algunos de estos fenómenos ya que mejoran la calidad del aire, regulan la temperatura, generan condiciones para albergar la fauna y reducen la incidencia de los vientos, entre otros beneficios.