En la región centro, señaló Cruzalegui, un 62,5% apoyaría una regulación nacional y casi el 80% considera necesaria una política sostenida de educación digital. También aparece un alto desconocimiento sobre los algoritmos. Pero el dato más relevante fue la idea de responsabilidad compartida entre familias, Estado y empresas. En ese sentido, sintetizó cinco demandas: prohibir algoritmos adictivos, impedir la recopilación abusiva de datos de niñas, niños y adolescentes, auditar plataformas, adaptar diseños a las edades y avanzar hacia una regulación integral. “No prevalece una mirada prohibitiva, cancelatoria o confrontativa”, aclaró sino que lo que aparece es una demanda de reglas para que la tecnología pueda usarse con mayores estándares de protección.