Para el autor, escucharlo a “Cacho” fue uno de los momentos más complejos de analizar durante la cobertura en la Patagonia. Vive prácticamente solo en medio del frío – con la presencia intermitente de una hija - y a sus casi 78 años afronta las amenazantes tomas que llegan a pocos metros de su casa con una calma que sorprende. Del mismo modo, habiendo perdido acceso a tierras de su propiedad en El Foyel, procesa su resignación con una templanza envidiable. Varias virtudes del comportamiento humano encuentran rostro en Carlos Maizón.



































