Casi pidiendo a gritos que no lo olviden, el viejo hotel de Melincué se muestra otra vez en el medio de la laguna. Lo hace con la fuerza que le queda, porque entiende que más que ruinas, es parte de la historia del sur provincial. Y así resiste con 88 años, para seguir dando cuenta que hubo en esta parte de la bota, una época que fue belle.

































