Dos tubos de comprimidos sobre la mesa contienen los ingredientes del cóctel diario que permite a Cristina mantener indetectable el virus. Son dos pastillas por día. Ahora. Pero fueron muchas más (16) hace 11 años, cuando recibió el diagnóstico positivo de VIH. Nunca, ni en ese momento ni hoy se permitió bajar los brazos ni dejar de pelearla.


































