Hay días en los que el cansancio tiene una explicación evidente: dormir pocas horas, trabajar demasiado, hacer actividad física intensa o atravesar una etapa de estrés. Pero cuando la sensación de agotamiento aparece sin una causa clara, no mejora después de descansar o empieza a dificultar actividades que antes eran sencillas, conviene prestar atención.




































