Dos jueces de distintos fueros, cinco fiscales, cuatro policías bonaerenses sospechosos de un caso de “violencia institucional”, cientos de testigos e infinidad de dudas: a un año del hallazgo del cadáver de Facundo Astudillo Castro en una localidad cercana a Bahía Blanca, la investigación aún no logró determinar si el joven fue secuestrado y asesinado o si murió ahogado de manera accidental. Mientras, su madre, Cristina Castro, reclama justicia.

































