“Le pido de corazón, de alma, como madre y abuela: ¡que no salga!”, imploró Anita González al juez Sergio Carraro, en la antesala de la audiencia en la que fue dictada la prisión preventiva para Javier Eduardo Sen, por el femicidio de Daniela Cejas. La mujer fue la primera en tomar el micrófono para expresar todo el dolor contenido por el crimen de su hija: “me estremece pensar la forma en que la mató”, dijo. Y contó que (Sen) “fue tan caradura que en el velorio se acercó, me abrazó, me besó y me pidió la dirección para llevarme una plaquita”. “Esa persona no merece estar afuera” y “!cadena perpetua, por favor se lo pido!” fue el reclamo que quedó flotando en la sala. Luego, su esposo Luis Alberto Cejas, ratificó el pedido: “que se quede adentro hasta que cumpla la condena”.

































