Es oriunda de Brasil, tiene 31 años y se le atribuye haber actuado junto con otras tres personas. Le decía a la víctima que no debía viajar a visitar a su familia porque tendría un accidente, que su expareja le había hecho “brujerías” y que sus ahorros, su casa y sus objetos estaban “malditos”. Como consecuencia de esas maniobras engañosas, el jugador hizo cinco transferencias bancarias por un total de 229.500 pesos. Además, entregó 71.700 dólares para que sean “limpiados”.

































