Un rafaelino de 41 años fue condenado a tres años de prisión por haber utilizado una identidad falsa para comprar un automóvil con 4.000 dólares apócrifos. La particularidad del caso es que la víctima pudo descubrir quién era realmente el comprador de manera fortuita, luego de que éste protagonizara un siniestro vial con el mismo vehículo.


































