Un grave episodio se registró en las últimas horas en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de Coronda, donde un suboficial de la Policía de Santa Fe fue hallado sin vida en el interior de su celda. De acuerdo con las primeras informaciones oficiales, el detenido se habría quitado la vida, aunque el hecho permanece bajo investigación judicial.
El hallazgo se produjo durante una recorrida de rutina del personal penitenciario, que advirtió que el interno no respondía a los llamados. Ante esa situación, se activó el protocolo de emergencia y se dio aviso a los servicios médicos del penal y a las autoridades judiciales competentes.
Al arribar al lugar, los profesionales de la salud constataron el fallecimiento del detenido. En paralelo, se notificó al Ministerio Público de la Acusación (MPA), que dispuso el inicio de las actuaciones correspondientes para establecer con precisión las circunstancias del deceso.
Investigación en curso y peritajes
Por disposición del fiscal interviniente, se realizaron peritajes en la celda donde se encontraba alojado el interno y se tomaron declaraciones al personal penitenciario que cumplía funciones en el pabellón. Además, se ordenó la realización de la autopsia, cuyo resultado será determinante para confirmar la causa de la muerte.
En el marco de la investigación también interviene la Policía de Investigaciones (PDI), con el objetivo de descartar la participación de terceros y reconstruir los momentos previos al hallazgo. Fuentes judiciales indicaron que, en una primera inspección, no se detectaron signos evidentes de violencia externa.
Desde el Servicio Penitenciario provincial señalaron que el detenido se encontraba alojado bajo las condiciones habituales y que no se habían registrado incidentes recientes en el pabellón. No obstante, la Justicia evaluará si existían antecedentes o indicadores que ameritaran un seguimiento especial.
El proceso judicial por el crimen
El suboficial se encontraba detenido con prisión preventiva desde agosto de 2025, imputado por haber atacado a tiros a su expareja en una vivienda del barrio Nueva Esperanza, en la ciudad de Santa Fe. El hecho había generado un fuerte impacto social, tanto por la gravedad del ataque como por la condición del acusado como miembro de una fuerza de seguridad.
En un primer momento, la causa fue caratulada como tentativa de femicidio, ya que la víctima había sobrevivido al ataque y permanecía internada en estado crítico. Sin embargo, tras su fallecimiento semanas después, la imputación fue recaratulada como femicidio.
El proceso judicial avanzaba por un delito agravado por el vínculo y por el uso de arma de fuego, además del agravante derivado de la función que desempeñaba el imputado dentro de la Policía de Santa Fe. En caso de ser hallado culpable en un juicio oral, enfrentaba una posible condena a prisión perpetua.
Tras conocerse la noticia del fallecimiento, se dio intervención a los organismos de control penitenciario y se notificó a los familiares del detenido, conforme a los protocolos vigentes. Las actuaciones continúan bajo reserva mientras se aguardan los resultados de las pericias forenses.
El caso vuelve a poner en foco las condiciones de detención y los mecanismos de control dentro del sistema penitenciario, especialmente en situaciones que involucran causas por delitos de extrema gravedad y con alto impacto social.